lunes, 17 de abril de 2017

DE LA MUERTE A LA VIDA










DE LA MUERTE A LA VIDA

Déjame huir esta tarde.
arráncame las espigas
visita mis grietas hechas a pulso de hachas
destiñe mis letras indomables
borra mis líneas y cantos de fuego
y deja que siga escribiendo
en los recodos de mis renglones disparejos.

Desmiembra mis palabras
desgarra mis ramas extendidas
mientras agujereas mis pisadas
moriré por un momento
duele pero debo rasgarme
antes de comenzar el vuelo.

Arrebata el sol
en mi pecho clavado
y déjame a oscuras
regresaré de mi sexta muerte
como otras veces
saldré de mi tumba
más dispuesta
con más cicatrices
pero llena de vida.

Tomado de: A VIVA VOZ
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Colombia





viernes, 14 de abril de 2017

LA LECTURA COMO VIAJE

PEDAGOGÍA DE LA PALABRA. SEGUNDA ENTREGA.




LA LECTURA COMO VIAJE

Existen mil bondades en la lectura, hoy hablaré sobre esas otras lecturas, las de los cuentos infantiles por ejemplo, esas que llevan al niño al mundo de fantasía, al sentir, generar empatía con los personajes que encuentra en su camino, crear afinidades,  disfrutar, reír, acompañarse,  viajar de improvisto, sentir crujir las hojas y desvestirse de  sensibilidad.  La lectura de cuentos infantiles incrementa  el buen humor, da reposo, agudiza los sentidos, genera empatía y lazos afectivos que redundan en el comportamiento social real, se tejen ideas, nuevos conceptos y conjeturas. 
 
La lectura de relatos oscuros, cuentos tradicionales, de hadas y ritos poéticos,  libera las tensiones, expande el universo creativo, activa los sentidos dada la riqueza de elementos sensoriales que puede encontrar el lector u oyente; alivia el cansancio, hace vida el encuentro con los antepasados y no hay afrenta contra lo absurdo.  A través de este acercamiento lector, se promueve el diálogo desde adentro, el silencio, el disfrute de lo simple; soñar, sincronizar con el mundo de lo no-creíble.  Si la lectura de cuentos infantiles fortalece la imaginación,  la lectura poética por su parte, proporciona encuentros con otros seres interiores e ilumina el camino.  La lectura en todas sus posibilidades nos recuerda que hay un mundo que desconocemos, nos permite generar nuevas motivaciones,  un espacio donde se reconoce la capacidad de condolerse, considerar al otro, soltar los miedos y acoger de nuevo el eco de otros tiempos.

Si escribir es la forma de concretar el pensamiento, la lectura es el encuentro con el ser íntimo que quiere brotar.

A través de los libros  el lector crea, se encuentra en el mundo de la ilusión, corre el riesgo  de quedar atrapado en las palabras y sus sabores, las formas e informalidades, las imprecisiones, los fonemas con carácter indómito y la mágica posibilidad de vivir por encima de toda duda y desconcierto.

El niño que lee descubre una polifonía de letras y danza con ellas, se hace uno en su capacidad de asombro, se descubre más intuitivo y su esquema de comprensión del mundo se hace inmenso. Hace comparaciones, vibra, se revela en una composición propia del mundo donde quiere habitar y a él va cuando su realidad no es suficiente lugar para estar o se duele en él.

Una vez el niño se recrea en historias maravillosas de la tradición oral, cuentos fantásticos, mitos, leyendas de lugares propios o desconocidos;  rondas, juegos de repetición, fábulas y cuentos familiares,  estará listo para explorar con facilidad un abanico de posibilidades más amplio y encontrarse con los relatos épicos y epopeyas, la ciencia ficción, cuentos policiales y de terror, crónicas, aventuras  y demás formas de decir y contar la vida.


Algunos de estos niños requieren de un camino más largo, otros en cambio se internan en esquema más complejos en edades prontas dadas sus características personales y de acompañamiento familiar en los procesos de iniciación a la lectura. 

Tomado de: A VIVA VOZ
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Colombia

domingo, 2 de abril de 2017

Pedagogía de la palabra. Primera parte.



A VIVA VOZ
 Pedagogía de la palabra

NOMBRANDO EL MUNDO

La lengua materna es aquella con la que se nombra el mundo y así mismo, se reclama, se invita, se rebela el corazón, por esto y por otras cosas,  está sujeta a la exploración constante.  Desde siempre nacen los poemas cantados, rimas atadas con cordones invisibles de arrullos,  melodías infantiles,  nanas y canciones de cuna que alivian el dolor, alejan las tristezas y con ellos, la dulce voz que besa, da seguridad, complacencia y paz; relación que viene desde el vientre materno y se hace ritual.

El amor de la madre se teje a través del verso, no en vano la poesía es curativa
- ¿qué madre no ahuyentó el miedo de su hijo con una canción de cuna o un conjuro infantil?  Allí están las mujeres que confeccionan colchas con retazos de sones de diferentes colores, pedazos de historias que recuerdan de su infancia,  rondas que han pasado de boca en boca.  Están los padres que hablan de sus labranzas, los caminos hechos a paso de luces cuando sus padres a su vez, araban la tierra; aparece la voz del hombre citadino que ha acampado al son de los poemas que su mamá  le cantó cuando era pequeño y los multiplica para el bien de sus hijos.

Esas franjas aladas acompañadas del abrazo donde se hamaca al hijo o una mano que lo acaricia, servían de vestido;  tonadas a solas, canciones de noches de lluvia heredadas de los abuelos y los abuelos de sus abuelos, porque al principio reinaba el decir a viva voz.

El ton ton del ratón que encontró Martín tin tin,  el tic tac de los relojes y el plass plass al chapotear los charcos de agua,  los juegos sonoros, jitanjáforas posibles entre las palmas de las manos, el simular la lluvia con los dedos que las golpean y el remedo de múltiples sonidos que brotan sin cesar, dan cuenta de este acto de amor.

La poesía sin duda alguna nos permite enriquecer la visión del universo, va más allá de una sumatoria de versos o un juego de palabras, es un mar en cual se navega con libertad, desentrañando el sentido de las cosas.  Acto sublime que va más allá de lo terrenal, basta con mirar hacia dentro y dejar salir un poco de esa alma humana que desea fluir a paso de letras. 

Por mi parte, amo los poemas arrítmicos y los sonoros de la misma manera,  los que no se circunscriben en ninguna escuela, descubrir las palabras disonantes en cada verso, dejarme sorprender por hombres y mujeres de verbo explosivo, sereno o delirante.   

Aún estallan en los recuerdos los poemas recitados en coral al conteo uno, dos y tres de la maestra en la escuela.

La poesía no sólo nace de la inspiración, sino de las motivaciones interiores que a su vez generan otras y se ramifican hasta perecer en eternos vocablos.


La Poesía es  una experiencia espiritual, tan poeta quien la escribe como quien la lee;  tan poeta quien la hace brotar como quien disfruta de ella  y la alimenta.


Tomado de: A VIVA VOZ
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Colombia

martes, 28 de marzo de 2017

DESDE MI AMARILLO





De mis pasos por el mundo hablan
cuando amarillean mi camino
a veces más floridos
llameantes al borde de la carretera alfombrando el cemento
otros, danzan sobre el verde césped pintado a besos y  brochazos
los veo desde lejos y mientras me acerco se hacen eternos oleajes
para mis ojos inquietos y afanosos
los Guayacanes.

Tomado de: A VIVA VOZ
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Colombia

miércoles, 8 de marzo de 2017

MI FORTUNA




Vengo a ofrecerte mi cuerpo maltrecho
señalado por el tiempo
mi piel un poco ajada
las manos rotas
vivida y explorada
para que descanses
desciendas y albergues tu aliento.

Te regalo mi fortuna
la que he abonado
mi vientre desangrado
mi corazón aturdido
mi hambre, mi sed
mis esquinas llenas de versos
tantas mudanzas en mis orillas de mar
mujer de arribos
llena de todo y de nada
pero repleta de páramos, aguas y corales
mujer de fuegos
infiernos y demonios alados.

Te ofrezco mi tibieza, mis arrebatos en pleno
dos pechos  que se abren como girasoles
despuntando al sol
una rosa que aflora lista para ser descubierta
mi pulso 
mis cometas al viento
lo que callo y guardo en carpetas con olor a palosanto
carcomidas por el paso del tiempo.

Tomado de: A VIVA VOZ
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Colombia



lunes, 6 de marzo de 2017

VIENTRE PARA UN POETA






Tus versos peregrinos encallan en mi mente
mientras me bebo el horizonte
montañas de agua que llegan salvajes
rasgos de primaveras que aún desconozco.

Busco insistente en manuscritos y líricas ancestrales
la voz madre que te brotó
y la veo a ella, en entrega
sus ojos profundos y sonrisa plena
matriz del que sería un hombre fiel a la palabra
dueño de epítetos enclavados en mil renglones
en la madurez descubiertos
palabras que le han legado
cientos que le antecedieron.

Ella ya lo sabía, desde sus orígenes
sería la puerta de entrada
en una explosión cósmica de ternura
y la salida de ese soñado
vendría un poeta como el cielo
se lo había anunciado
lo había escuchado al oído
antes de que el útero
se expandiera en amor.

Y la vida lo vio dar sus primeros pasos
sin saber que algún día
entraría en ese mundo de historias
del cual nunca podría salir
una vez les diera color y acento.



Tomado de: A VIVA VOZ
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Colombia

domingo, 26 de febrero de 2017

DE NUEVO





Telarañas que cuelgan como remedo al paso del tiempo
cuarzos y cristales esperando la mano predictora
besos que vienen con el lento arrastre del viento
melodías ancestrales que vaticinan el comienzo
alumbramientos inesperados
hombres y mujeres empeñados en resurgir
no más caminos estrechos
no más anclajes
opresiones en el pecho
ni calderas invisibles ardiendo entre cometas
no más quejumbre ni dolores
el sendero está dado
sólo queda soltar las cadenas
a trazo de metáforas
derramar sonatas
abrigar nuestros desvelos sin decir nada
y volar.

Tomado de: LAS PALABRAS Y YO
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Colombia