EL MILAGRO DEL FARO
EL MILAGRO DEL FARO
Abrázame
con el rubor de la mar
como
un vórtice en las profundidades
mientras los guardadores de la luz vigilan
a plenitud
afila tus cuchillos para cortar la
urdimbre
y que los hilos se conviertan en
estelas
que nunca mueran mientras atraviesan
el cielo.
Haz poesía en mi pecho para honrar la
vida
que la memoria de los árboles
y las cenizas desperdigadas
hagan nido
en mi regazo.
Cuando
florezcan por fin,
las
huellas sagradas que nos resistimos a seguir
se moverá
la rueca para hilar los días
como
hebras finas de lana
y en un
solo respiro,
volveremos
a sentir al unísono
la fuerza
en la dicha.
Tomado de: Olas de zafiro
Claudia Patricia Arbeláez Henao
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