sábado, 11 de octubre de 2014

ESTRATEGIA


ESTRATEGIA

 

Puedo pedir al cuerpo

que no diga,

no haga,

no bese

pero al alma…

¿Qué se puede pedir al alma  cuando una dulce presencia
nos sorprende con su azul aroma?

 

Necesito entonteces el lenguaje para ocultarme

desbordarme sin promesas  

tan solo ver el día que nace  y la noche que regresa incansable  

para recordarme insistente  que no tengo el permiso para soltarme

y aunque mi cuerpo se debilita minuto a minuto  

no hay más que una posibilidad,

amarrarme a tu abrazo que un instante parece infinito;

eterna fantasía.

 

Y al final, cuando las horas se agoten estaré limpia,

habré encontrado el sosiego.

 

Escribir tan lento y ancho poema es tan solo una estrategia,

con él quiero detener gota a gota el tiempo para que no se acabe

y así en cada pausa escurrirme en tu vientre etéreo;

débil cuerpo dispuesto a la guerra.

 

Te haces cascada para purificar mi figura,

me haces lienzo y me pierdo en un color que perpetúa esta fuerte plegaria;  

así  te canto  sin que nadie lo note,

escondo tus promesas entre líneas secretas

y con todo esto  cuando nazcan las preguntas podré decir:

es tan solo un poema que escribí.

 

Y te imagino brotando de la nada como si fueras todo,

pido en un total abrazo perderme en tu aliento y a hurtadillas ir hasta tu cuello para besarlo hasta gastarme,

meterme  en tu piel aunque sea por un momento sin sonrojarme

así distraer el día que nace

hacerme cometa para  volar aún atada a la tierra

y volver sin perder el rumbo.

 

Y eres luz  atrapada en mi espalda

rayo atravesando cada uno de mis pechos.

 

Ahora que todo está dicho

me despojo de vejeces

siento la calidez en el  crepúsculo cuando  dice que es posible  reconocer  desde la distancia, tu suave respiración,

tu corazón latiendo al paso del tiempo,  

tu faro altivo cabalgando  lento hasta explotar  como un volcán

sobre la cima de aquel centro donde nace Venus

para beberse el pudor  hasta perder el juicio.

 

Una y otra vez nacerá  la caricia cadenciosa haciéndose baile.

 

Es así como se puede palpar sin miedo y vivir a escondidas libres de presagios

intocable,

imperdonable,

a veces inasible

imborrable

 

Soy trigo ajeno y aunque en mi campo

no se despliegan aromas de libertad

ni se multiplican los granos al retozar  de un sueño,

temo que  allí estaré, firme, inconsolable

mujer de este siglo y del otro,

atrapada por una culpa

queriendo como sal de mar en otra isla.

 

Y puedo ver más allá de tu imagen

riachuelo que salpica mi espíritu errante;

busco perdonarme por un pecado que arrastra, 

me persigue para que caiga

ataca aún sin haber nacido

porque la bruma que se pone entre los ojos y la  piel

no ha permitido que flote en tus aguas.

 

Sigues allí

perturbando mi memoria

mis días

mis noches traviesas en otro aliento.

 

Sigo quieta

Seguimos inquietas

sin poder hablar

sin poder anclar

con un broche desangrando nuestras bocas para no cantar

y somos  Marías Flores Soles

Lunas  Margaritas  Emperatrices Amalias

Cristinas Luceros Amandas Analías

 

Escondidas como crisálidas

amando

esclavas de una aurora que no existe

plebeyas, callejeras,  ligeras

princesas

tras las ventanas

asomando los ojos porque el cuerpo se ha quedado atascado en cualquier prisión.

 

El sol sigue  naciendo cada mañana

aunque para ellas,

para nosotras,

para ustedes

la noche siga su curso y el espíritu haya quedado enredado en un extraño colchón

donde el satín refresca como la  lluvia y es posible olvidar tanto cansancio;

allí donde se sueña a cada rato con una figura de mago atascado en las piernas haciéndose luz.

 

¿Por qué callamos?

Carolinas,  Esperanzas, Auroras

Berenices, Andreas,   

¿Acaso nuestro grito aturde tanto?

 

¿Y tú que sueñas por qué te aquietas?

 

Mueve tu cintura al compás de una canción que palpita lenta esperando la llegada.

No temas mudar de piel  ante los ojos del nuevo amado

no olvides cómo soltar tus bragas al calor de un nuevo sol

deja deslizar sobre tus aladas caderas aquel ropaje que cubre tus penas

piel hecha durazno, brisa,  tiempo

como escarcha sobre el prado.

 

 

La hora del retorno quedará atrás

quién sabe hasta cuándo.

Retorno soñado

retorno amado

retorno a los brazos expectantes, cálidos y sueltos

que sin querer se extienden esperando el día

la noche

en medio de la lúgubre presencia que mata.
TOMADO DE. A PULSO DE MUJER
 

4 comentarios:

  1. Me gustó, y me sorprendió que fuese tan largo, hacía mucho que no leía un poema de esta extensión.
    Un fuerte abrazo.
    HD

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  2. La vida de tantos seres aquí acogida por ti

    Gracias

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  3. La vida de tantos seres aquí acogida por ti

    Gracias

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