jueves, 4 de diciembre de 2014

A CORTO PLAZO







A CORTO PLAZO



Aquí sigo reconociendo al amado en la intensidad de su abrazo.

Mientras besas mi vientre, mis senos y mis hombros, mis piernas se ajustan al viento y
se abren como las puertas de un gran abismo para que entre la primavera.

Tus manos  arrancan fuertes latidos al sorprender mi espalda desnuda, tan blanca y 
cubierta de besos.  Voces entrañables nacen y mueren con cada respiro, 
no hay principio ni fin cuando tu cuerpo se desdibuja plácidamente sobre mis campos.

Poco a poco, despacio, me recorres con tu boca de seda, buscando resarcir 
el daño que ha causado la soledad otras veces.

Con voz agitada trato de pedir un poco de tu oxígeno para alimentar mi piel sudorosa, 
cálida, inquieta y llena de secretos.

No bastará una noche para que sientas la inmensidad del cielo en mis músculos, 
no basta una noche para sentir la inmensidad del mar en tus piernas.

No bastará una noche para que conozcas la  historia que renace en mi cintura siempre,
 a tu regreso, no bastará una noche para deambular entre caricias y estrechos abrazos.

Solo en el ocaso de una temprana existencia, podré descifrar uno a uno los  
misterios que se guardan en el gran témpano de hielo cuando se hace río en mi cima.

El pudor tiene otro matiz cuando en el lecho de un otoño, nace apacible 
la esperada flor que juega a ser tan profunda y eterna como el alma misma.

Suave, me tomas con insistencia recorriendo mis valles con tus dedos, volando sobre 
el paraíso haciéndote ave.

Este cielo será tuyo, como tuyo mi cuerpo y no bastará la noche para que te bebas 
mi estrella y no bastarán los días para dormir sobre tu lecho.



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