jueves, 17 de septiembre de 2015

LA POESÍA COMO JUEGO DEL PALABRAS



Cuando las emociones y los arrebatos se desfiguran, nacen canciones irremediables, historias incalculables e inexistentes y poemas de tantas esferas que ni la humanidad entera, puede igualar.  De una u otra forma, no podemos desconocer que la palabra por sí sola, es un poema.

Quiero hablar de la poesía como tejido de letras interminables, alimento que vivifica el alma y bebida que refresca la razón.  Abecedarios que se juntan para acercar países, personas de diferentes planos, patrias y generaciones.

Debo reconocer que la dinámica de la poesía se descubre en los objetos, en cada gesto, en las calles más rubias, los parques, los cisnes, las calles viejas, los corredores, las luces, la danza, los fogones de leña, los campos, el sonido, el espacio, la vaguedad; en la necesidad de decir y ser escuchado y todas las cosas que sugieren una mirada plena y armoniosa.

Y aunque a veces el silencio sea la única flor abierta, las palabras habitarán nuestras entrañas y nadarán en nuestra cabeza haciendo o siendo poesía.


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