martes, 13 de octubre de 2015

CONVERSACIONES. Tomado de: VECINDARIOS





Diálogo con el amigo:

...Está bien, sabes que no siempre hay sombra en esta voz, pero a veces la felicidad no da tiempo para escribir, es otra cosa, sobran las palabras o ni siquiera se necesitan.  No es importante hilar momentos, estamos tan llenos que el silencio es suficiente. Todo es bello, queremos vivir con toda la intensidad en razón del tiempo, no hay espacio para otra cosa que no sea vivir la emoción de los días y se olvidan las historias, no hay memoria, sólo existe el presente, mira cómo  SOBRAN LAS PALABRAS CUANDO HAY TANTA PIEL.

Contrario sucede hoy, algunos asomos de tristeza se convierten en un universo de dudas cuando se mira desde el corazón y es necesario  ponerlas en el papel para liberarnos de ellas. 

Entiendo que a veces es más fácil escribir desde la agonía, la desilusión, el dolor de otros, todas esas cosas del mundo que llevamos en nuestros hombros y hacemos como propias aún cuando están lejos; es como un dolor de tierra, dolor de universo, dolor de todos que nos enjaula porque es difícil ser ajeno a la condición del hombre cuando es mundo y mundo somos todos aunque nuestras miradas no se crucen.


De ahí que el ser que  lleve la palabra como soporte del alma, sienta la necesidad de exorcizar todas las penas de adentro y de afuera, a través de las historias que cuelgan como frutos maduros de los más rebosantes árboles de vida, así como poemas lúcidos e irracionales, atentos a toda pasión, desenfreno, amor, alegría, tristeza; todas las sensaciones una por una, sin tomar distancia.  Esto es lo que pienso amigo. Como ves, esta forma de vida, a veces pesa.


Tomado de: VECINDARIOS
Claudia patricia Arbeláez Henao
Colombia

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