miércoles, 6 de julio de 2016

FRAGMENTO DE VECINDARIOS




Comprendo que para muchos el paso por el mundo se hace 
irremediable, por fortuna, nacen seres que no sucumben a 
esta insostenible realidad y  prefieren derrocar todo mandato, 
levantan sus alas y se dejan llevar por las nubes, 
sin que exista el menor deseo de regresar aunque  las raíces 
amarren.

Entre tanto ir y venir se comienza a reconocer el peso de 
la libertad, el amor como presencia del otro hasta en 
su más mínima expresión, la lentitud, el esparcimiento 
por el pequeño mundo, la vaguedad, el disfrute de lo 
certero aunque no tenga medida y ¿por qué no? el despliegue 
total de nuestras emociones sin causa que las pueda justificar.  
Estos actos de fe que se van quebrantando en algunos seres 
conforme al paso de los años, hacen que en otros no mueran 
las ganas ni  el deseo por la vida, se está ahí sólo 
si podemos derrumbar todo horizonte que nos separa de 
las cosas a veces oscuras, hasta descubrir su brillo, 
porque en el fondo se construyen de luces.

La vida es precisamente fuente de toda experiencia humana, 
tantas veces escuchando: Juan se lanzó desde el puente, 
el amante de María mató a Mario, Pedro salió desnudo 
corriendo por la calle, hay un hombre que predica siempre 
en al atrio de la iglesia, Roxana repite poemas de Neruda, 
Silvio  canta, Luis cocina, Isabela se debate entre 
la vida y la muerte por una sobredosis de locura, 
Roberto riega las flores y Damián hubiera sido el nombre 
perfecto de haber sido hombre. Son estas andanzas las que 
parecen tan inverosímiles y precisamente son las que 
construyen a plenitud nuestros senderos.

Entonces podríamos hablar del mundo laberíntico, del 
rompecabezas  que tenemos que ajustar apoyados en los 
delirios, pasiones  y menesteres de los hombres atados a 
la tierra y al lugar que correspondió al nacer, al cual 
llegamos por un soplo del destino 
o en el que nos queremos incorporar.

Tomado de: VECINDARIOS
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Colombia


2 comentarios:

  1. "los hombres atados a
    la tierra y al lugar que correspondió al nacer, al cual
    llegamos por un soplo del destino
    o en el que nos queremos incorporar".La dualidad de la vida: llegamos o nos votaron? Sea cual sea, son los progenitores quienes marcan el camino antes de los siete años de cada ser humano, y corresponde a cada quien, hacer su propio camino. El meollo es tener unos padres que faciliten que cada hijo se las vea con su camino por trazar y por recorrer.

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  2. Me encanta la forma que tienes de leer más allá de las letras plasmadas en el papel. Te agradezco con el alma que me ayudes a descifrar este mundo en el cual vivimos. Un abrazo.

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