lunes, 1 de agosto de 2016

AL CALOR DE TU ESPADA





Pon tu espada en mi boca
rompe con ella mi paladar
atraviesa mis miedos
rasga mi cordura
mientras barajo antiguas cartas
y forcejeo con hojas amarillas
marcadas por el paso del tiempo.


Confíame una vez más la espuma de tu mar
la pondré en mi garganta y allí estará segura.

Alfombra mi piel con tus encantos
no intentes enderezar mi paso errado
desbarata las cercas de mi cuerpo
y haré venias al olvido
en un gesto de piedad
después de descubrir la fuerza
que te trajo hacia mí.

Busco mudarme a tu noche
anclarme en tu ombligo
haciendo pausas entre cada beso
parpadeando a paso de valses.

Te pienso en un mariposario de besos
y odas ensortijadas
santuario de luciérnagas
tú y yo en total comunión
envueltos en un halo de dulzura
pones tus manos en los agujeros de mi alma
me lleno en la rutina de mirarte a los ojos
cada noche y me voy quedando
profunda entre tus alas.

Llegan a mi centro
dardos cargados de solfas
veletas musicales
partituras en pasteles
que se acomodan en mi vientre
para engendrar melodías
y fraguar un futuro de entregas
alegorías y trovas de infinitud.


Reclino mis dudas
en la vieja silla mecedora de mimbre
allí sentada sintiendo los nubarrones
que anuncian la tormenta
sin miedos
sin oscuros presagios
porque ya todo volvió a su curso.


Tomado de: LAS PALABRAS Y YO
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Colombia



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