POR EL DERECHO A DECIR

POR EL DERECHO A DECIR Te invito a escribir la historia desde adentro, desde tus simientes, silencios, ecos, fatigas, pero, sobre todo, desde la esperanza. Permite que las cerillas que te encienden se pronuncien a través del fuego que alimenta el leño y fustiga la sombra. Cada palabra abraza un color, un aroma, una textura y un sonido, por eso el verso encierra un código emotivo que permite nombrar la sed, el dolor y la ira cuando el grito no alcanza. Y si la palabra es paz y verdugo, en el silencio reconocemos las fugas de luz y de oscuridad entre los hombres; entonces ¿cómo comprender el alcance de la palabra justa o el mérito en el silencio encorsetado, cuando ambos son principio y fin? Dime ahora ¿Qué hacer mientras deja de sangrar la herida? Te silencias frente al precipicio o escribes para exorcizar los demonios o unirte a ellos en un mismo clamor. La libélula teje con hilos de sangre los agravios, el...