viernes, 22 de julio de 2016

RENACER.




Entro en un callejón con o sin salida, al final 
un arlequín de rostro demacrado que coagula las risas, 
anuncia el final.  Asisto al velorio de mis fatigados días, 
el sepulcro espera. Cruzo jardineles en busca del tesoro donde 
antes urdían los versos luego acompasados, los tiempos de 
palabras con sabor a desparpajo e incienso y con ellos 
recobrar el aliento.  Alojo mis nuevas horas bajo la mesa 
de cuentos para que nadie las vea, las uno a mi testamento 
de flores, poemas y plegarias al cielo; así cuando todos 
se hayan ido, podré redescubrirme a mi antojo y renacer 
junto al vuelo de un violín, una cítara o un tambor dispuesto 
al encuentro. 

Tomado de: LAS PALABRAS Y YO
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Colombia

2 comentarios:

  1. Te traigo flores, pero no son por el olvido
    son para que recuerdes que te amo
    hoy que renaces, besos

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    1. Gracias por tus bellas palabras, por el tiempo que te tomas para leer mis publicaciones. Renacer es un excelente pretexto. ¿Verdad?

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