domingo, 2 de abril de 2017

Pedagogía de la palabra. Primera parte.



A VIVA VOZ
 Pedagogía de la palabra

NOMBRANDO EL MUNDO

La lengua materna es aquella con la que se nombra el mundo y así mismo, se reclama, se invita, se rebela el corazón, por esto y por otras cosas,  está sujeta a la exploración constante.  Desde siempre nacen los poemas cantados, rimas atadas con cordones invisibles de arrullos,  melodías infantiles,  nanas y canciones de cuna que alivian el dolor, alejan las tristezas y con ellos, la dulce voz que besa, da seguridad, complacencia y paz; relación que viene desde el vientre materno y se hace ritual.

El amor de la madre se teje a través del verso, no en vano la poesía es curativa
- ¿qué madre no ahuyentó el miedo de su hijo con una canción de cuna o un conjuro infantil?  Allí están las mujeres que confeccionan colchas con retazos de sones de diferentes colores, pedazos de historias que recuerdan de su infancia,  rondas que han pasado de boca en boca.  Están los padres que hablan de sus labranzas, los caminos hechos a paso de luces cuando sus padres a su vez, araban la tierra; aparece la voz del hombre citadino que ha acampado al son de los poemas que su mamá  le cantó cuando era pequeño y los multiplica para el bien de sus hijos.

Esas franjas aladas acompañadas del abrazo donde se hamaca al hijo o una mano que lo acaricia, servían de vestido;  tonadas a solas, canciones de noches de lluvia heredadas de los abuelos y los abuelos de sus abuelos, porque al principio reinaba el decir a viva voz.

El ton ton del ratón que encontró Martín tin tin,  el tic tac de los relojes y el plass plass al chapotear los charcos de agua,  los juegos sonoros, jitanjáforas posibles entre las palmas de las manos, el simular la lluvia con los dedos que las golpean y el remedo de múltiples sonidos que brotan sin cesar, dan cuenta de este acto de amor.

La poesía sin duda alguna nos permite enriquecer la visión del universo, va más allá de una sumatoria de versos o un juego de palabras, es un mar en cual se navega con libertad, desentrañando el sentido de las cosas.  Acto sublime que va más allá de lo terrenal, basta con mirar hacia dentro y dejar salir un poco de esa alma humana que desea fluir a paso de letras. 

Por mi parte, amo los poemas arrítmicos y los sonoros de la misma manera,  los que no se circunscriben en ninguna escuela, descubrir las palabras disonantes en cada verso, dejarme sorprender por hombres y mujeres de verbo explosivo, sereno o delirante.   

Aún estallan en los recuerdos los poemas recitados en coral al conteo uno, dos y tres de la maestra en la escuela.

La poesía no sólo nace de la inspiración, sino de las motivaciones interiores que a su vez generan otras y se ramifican hasta perecer en eternos vocablos.


La Poesía es  una experiencia espiritual, tan poeta quien la escribe como quien la lee;  tan poeta quien la hace brotar como quien disfruta de ella  y la alimenta.


Tomado de: A VIVA VOZ
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Colombia

2 comentarios:

  1. Si es así entonces si soy un poeta y al leer tus letras me adueño de tus palabras las estoy secuestrando ahora, el rescate será muy alto pero sólo tú pactarás el precio....mmx

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    1. Sólo puedo agradecerte por tus palabras. Sé que el tiempo que dedicas a leer a otros no se recupera. Siendo así como dices... nuestras palabras dejan de ser nuestras cuando vuelan y buscan cielos. Un abrazo desde Colombia.

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