TERNURA
TERNURA
Y se
nos va quedando la anhelada ternura
atrapada
entre los escombros
la
dureza del tiempo
y el
frío de los nuevos hombres
que
acomodan espadas en la lengua
en
lugar de soles.
Y se
nos va quedando entre muros y jaulas
la
ternura que abrazamos una tarde,
ahora
donde la boca no pronuncia más que una sílaba
y las
piedras en las manos auguran la ceguera de los días.
Y se
nos va muriendo el último aliento camino a casa
la
calidez que rebasa el paso oculto en la noche
la
dulzura que serena la voz que mengua junto a la ventana
y se
nos viene encima el peso indestructible de las horas
y se
va borrando ese suave rubor que danzaba en el pecho
el
silencio en complicidad y los buenos vientos,
se nos
muere la palabra que alivia el dolor
el
gesto amoroso al apretar las manos
y me
quieren enseñar
el
ruido mortuorio de los gélidos lenguajes
y yo
me resisto,
no
pierdo la esperanza
no
quiero aprender del endurecimiento en las miradas
la
severidad del verbo que se empuña cuando me hablas
la
resistencia en la caricia cuando me acerco
y la
expresión endurecida cuando me abrazas.
Regrésame,
Padre, la anhelada ternura
arrebatada
por los hombres en tierra firme
al
volver, seguro veré de nuevo el sendero
me
bajaré la venda
y
tiraré al suelo las armaduras
miraré
con ojos nuevos
y
acogeré el trato con-sentido.
Tomado de: Olas de zafiro
Claudia Patricia Arbeláez Henao
Ternura , eso es lo que mi mente requería escuchar , gracias Claudia.
ResponderEliminarGracias a ti por abrir esta puerta.
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