TERNURA Y se nos va quedando la anhelada ternura atrapada entre los escombros la dureza del tiempo y el frío de los nuevos hombres que acomodan espadas en la lengua en lugar de soles. Y se nos va quedando entre muros y jaulas la ternura que abrazamos una tarde, ahora donde la boca no pronuncia más que una sílaba y las piedras en las manos auguran la ceguera de los días. Y se nos va muriendo el último aliento camino a casa la calidez que rebasa el paso oculto en la noche la dulzura que serena la voz que mengua junto a la ventana y se nos viene encima el peso indestructible de las horas y se va borrando ese suave rubor que danzaba en el pecho el silencio en complicidad y los buenos vientos, se nos muere la palabra que alivia el dolor el gesto amoroso al apretar las manos y me quieren enseñar el ruido mortuorio de los gélidos lenguajes y yo me resisto, no pierdo la esperanza no quiero aprender...
DE NUEVO A LA VIDA Ser testigo en las calles abarrotadas de espíritus en decadencia, calcina sin compasión el alma un tanto adolorida. Rompe brisa con tu estallido, mi oído esta sordera ya no aguanta no quiero que escape el goteo de la lluvia sobre el lirio de media noche. El jaspe arde bajo la lámpara y pido a la brújula que sea condescendiente con ese lugar abísmico bajo mi piel cuando es tocada. Que esta memoria itinerante no entre en el fuego, podrían quedar en cenizas los besos que no hacen trato con el olvido. Claudia Patricia Arbeláez Henao Olas de zafiro
Tus versos peregrinos encallan en mi mente mientras me bebo el horizonte montañas de agua que llegan salvajes rasgos de primaveras que aún desconozco. Busco insistente en manuscritos y líricas ancestrales la voz madre que te brotó y la veo a ella, en entrega sus ojos profundos y sonrisa plena matriz del que sería un hombre fiel a la palabra dueño de epítetos enclavados en mil renglones en la madurez descubiertos palabras que le han legado cientos que le antecedieron. Ella ya lo sabía, desde sus orígenes sería la puerta de entrada en una explosión cósmica de ternura y la salida de ese soñado vendría un poeta como el cielo se lo había anunciado lo había escuchado al oído antes de que el útero se expandiera en amor. Y la vida lo vio dar sus primeros pasos sin saber que algún día entraría en ese mundo de historias del cual nunca podría salir una vez les diera color y acento. Tomado de: A VIVA VOZ Claudia Patrici...
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